Los trastornos que dan lugar a la aparición de la celulitis son una cadena sin fin donde es difÃcil definir cuál es el origen primigenio en cada paciente, pero en cualquier caso se produce la presencia, y no necesariamente en este orden, de las siguientes circunstancias:
- Aumento del estasis venoso, con ralentización de la circulación
- Por aumento de la presión se produce un cierre de los esfÃnteres precapilares de la microcirculación de la zona
- El aumento del estasis venoso con enlentecimiento del flujo circulatorio
favorece la aparición de edema o lÃquido en el intersticio
- El edema intersticial con falta de renovación de detritus produce un efecto de embarramiento local y liberación de toxinas
- Este embarramiento empeora el estasis veno-linfático.
- La irritación de los fibroblastos conduce al aumento de la producción de tejido conjuntivo en exceso con la aparición de fibrosis
- Las células grasas se arraciman en paquetes separados por los tractos fibrosos hipertrofiados y las propias células grasas aumentan su contenido lipÃdico intracelular y su tamaño total celular
- Este empaquetamiento del tejido graso engrosado conduce a que se distancien los adipositos de los microcapilares
- Una vez las células grasas están aisladas de la microcirculación, los fenómenos de lipólisis por consumo energético que se producen en el organismo no afectan a estas zonas y se transforman en zonas resistentes a la dieta.
Existen factores predisponentes para que se desencaden estos hechos como son la constitución ginoide, la predisposición a flebopatÃas, la hiperlordosis, el hipotiroidismo o situaciones hormonales comprometidas en la mujer como son el embarazo, la pubertad o la toma de anticonceptivos y otros factores que intensifican el problema y que guardan relación con costumbres o formas de vida y alimentación como el alcoholismo, sedentarismo, las dietas excesivamente farináceas, la sobrealimentación o el tabaco.
La celulitis se localiza principalmente en caderas, glúteos, trocánteres, rodillas y con el paso de los años aparece también en los brazos. Se reconoce bien por que la piel muestra pequeños abultamientos que recuerdan a la piel de naranja, con zonas de inserción más profunda que recuerdan al efecto capitoné de los sofás con botones y al tacto es una zona del cuerpo que suele estar más frÃa por mala circulación periférica y en ocasiones amoratada.